domingo, 12 de enero de 2014

Bienvenidos!

Para iniciar este nuevo año, reflexionemos con la siguiente historia:


Había una vez una tortuga y una liebre que estaban discutiendo sobre cuál de las dos era la más rápida. Decidieron resolver el debate con una carrera poniéndose de acuerdo en la ruta y hora del encuentro. Quien fuese ganadora, recibiría grandes halagos por los animales amigos y sobretodo, se daría un gran título que llenaría de honra sus expectativas y capacidades. Una vez dieron inicio a la carrera, la liebre salió disparada por delante de la tortuga y corrió con todas sus fuerzas durante un tiempo. Entonces, viendo que estaba mucho más adelante que su contrincante, pensó sentarse bajo un árbol a relajarse antes de continuar con su acercamiento a la meta. Estando allí, tranquila y perezosa, se quedó dormida y olvido por completo el objetivo que le había motivado a llegar hasta este lugar. La tortuga mientras tanto, perseverante y dedicada pasó lentamente por el lugar donde se encontraba la libre y la adelantó. Poco después terminó la carrera y se constituyó en la campeona del reto. La liebre se despertó y al darse cuenta de la derrota, sintió desconsuelo ya que por la confianza en sus habilidades y poca disciplina, desperdició la oportunidad de enseñarle a la tortuga y a todos los que la daban por ganadora, de que estaba hecha su esencia.


A puertas de este 2.014, todos estamos llenos de planes, proyectos y metas. A medida que pasan los días, ellos deben hacerse más fuertes y reales por los aportes que hacemos para alcanzarlos con las actividades cotidianas. Usualmente los seres humanos nos confiamos y nos comportamos como la liebre, cuando sentimos la capacidad de alcanzar nuestros anhelos y perdemos de vista el trabajo que debemos poner para conseguirlos. Con el pequeño cuento que acabo de citar, les invito a que se disciplinen en nombre de las apuestas que están instaladas en su corazón y en su mente. Seamos tortugas y abundantes en perseverancia. Démosle preferencia al buen ritmo en la vida y no a los inicios veloces que nos dejan cansados a mitad del camino. Forjemos hábitos saludables, académicos y humanos. Digámosle “SI” a la confianza que nos tenemos y llenemos de orgullo a todos aquellos que tienen puestos sus ojos en nosotros. 

Con amor;

Catalina Restrepo Uribe.

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