Para iniciar este nuevo año,
reflexionemos con la siguiente historia:
Había una vez una tortuga y una
liebre que estaban discutiendo sobre cuál de las dos era la más rápida.
Decidieron resolver el debate con una carrera poniéndose de acuerdo en la ruta
y hora del encuentro. Quien fuese ganadora, recibiría grandes halagos por los
animales amigos y sobretodo, se daría un gran título que llenaría de honra sus
expectativas y capacidades. Una vez dieron inicio a la carrera, la liebre salió
disparada por delante de la tortuga y corrió con todas sus fuerzas durante un
tiempo. Entonces, viendo que estaba mucho más adelante que su contrincante,
pensó sentarse bajo un árbol a relajarse antes de continuar con su acercamiento
a la meta. Estando allí, tranquila y perezosa, se quedó dormida y olvido por
completo el objetivo que le había motivado a llegar hasta este lugar. La tortuga
mientras tanto, perseverante y dedicada pasó lentamente por el lugar donde se encontraba
la libre y la adelantó. Poco después terminó la carrera y se constituyó en la
campeona del reto. La liebre se despertó y al darse cuenta de la derrota, sintió
desconsuelo ya que por la confianza en sus habilidades y poca disciplina,
desperdició la oportunidad de enseñarle a la tortuga y a todos los que la daban
por ganadora, de que estaba hecha su esencia.
A puertas de
este 2.014, todos estamos llenos de planes, proyectos y metas. A medida que
pasan los días, ellos deben hacerse más fuertes y reales por los aportes que
hacemos para alcanzarlos con las actividades cotidianas. Usualmente los seres
humanos nos confiamos y nos comportamos como la liebre, cuando sentimos la capacidad
de alcanzar nuestros anhelos y perdemos de vista el trabajo que debemos poner
para conseguirlos. Con el pequeño cuento que acabo de citar, les invito a que
se disciplinen en nombre de las apuestas que están instaladas en su corazón y
en su mente. Seamos tortugas y abundantes en perseverancia. Démosle preferencia
al buen ritmo en la vida y no a los inicios veloces que nos dejan cansados a
mitad del camino. Forjemos hábitos saludables, académicos y humanos. Digámosle “SI”
a la confianza que nos tenemos y llenemos de orgullo a todos aquellos que
tienen puestos sus ojos en nosotros.
Con amor;
Catalina Restrepo Uribe.
